PLAGA: CHINCHE DE CHAGAS

PLAGA: CHINCHE DE CHAGAS

HÁBITAT DE LA CHINCHE DE CHAGAS

Las viviendas de áreas rurales construidas con paredes sin revoque, techos de paja no alisados e interior desordenado, y en lugares próximos al domicilio, como el gallinero, corrales y depósitos. Ocasionalmente se pueden hallar ejemplares de este insecto en viviendas con revoques, ordenadas y limpias. Ello se debe a dos causas principales: a) sus habitantes viajan a zonas endémicas sin vigilancia del vector y pueden transportarlo inadvertidamente en su equipaje o ropas; y b) por la acumulación de materiales como quebracho, leña, etc, provenientes de esas zonas.

REPRODUCCIÓN DE LA CHINCHE DE CHAGAS

El insecto se reproduce por huevos, que miden de 2 a 3 mm, de color blanco, que cambian a rosado cuando se completa la evolución del embrión. Desde que sale del huevo hasta que alcanza el estado adulto (formas aladas), la vinchuca pasa por cinco etapas de crecimiento (estadios ninfales), con cambios graduales de tamaño y sin alas. En cada cambio pierde su pelecho. Desde el estado de huevo a la etapa adulta, el ciclo evolutivo de la vinchuca puede variar de 8 meses a 1 año. A partir del estadio adulto la vida de este insecto se prolonga entre uno y dos años.

COMPORTAMIENTO DE LA CHINCHE DE CHAGAS

Puede desarrollarse en zonas de temperaturas frías. No obstante tratarse de un insecto de climas cálidos y debido a sus hábitos domiciliarios, el ambiente más propicio para su desarrollo es el de la vivienda. Por lo tanto, la tibieza de las habitaciones favorece su supervivencia. No es común verlo durante las horas del día ya que se trata de un animal de hábitos nocturnos, para lo cual tiene una vista especializada. Durante las horas diurnas la vinchuca permanece escondida.

TRANSMICIÓN DE LA ENFERMEDAD DE CHINCHE DE CHAGAS AL SER HUMANO

Una de las características de este insecto es que no inocula el parásito en el tejido humano sino que, al picar a una persona y succionar la sangre, su intestino se hincha y la obliga a defecar, depositando parásitos en la piel de su víctima. Por la picazón, las personas se rascan, y son ellas mismas las que inoculan el parásito en los tejidos mediante esta acción. Este modelo de transmisión vectorial fue preponderante en toda América Latina hasta la década de los 80\'s.